Artículo publciado originalmente en la Revista “Órden Espontáneo” Nº2 Centro Adam Smith http://centroadamsmith.wordpress.com/
Introducción
En las últimas décadas uno de los principales problemas que sufrieron las economías latinoamericanas (y del mundo) fue la inflación.
Una de las más recordadas es la hiperinflación en Alemania (República de Weimar) luego de la Primera Guerra Mundial. Durante la década de los ochenta podemos mencionar varios casos de hiperinflación en Brasil, Bolivia, Argentina y otros países América del Sur.
La inflación consiste en el aumento generalizado (no simplemente de algunos precios) y sostenido (no sólo una vez, sino de forma continua en el tiempo) del nivel de precios, es decir de aquellos productos que determinan el costo de vida de las personas. A partir de esto podemos deducir que la inflación es, a su vez, una disminución del valor de la moneda en relación a otros bienes.
Existen varios niveles de inflación, si bien los mismos son arbitrarios, sirven para dar una idea de la situación en la que se encuentra una economía. Se considera que hay “estabilidad de precios” cuando la inflación es menor al 10% anual, inflación “galopante” cuando es mayor al 10% anual e hiperinflación cuando supera el 50% mensual (se da por terminado el período inflacionario cuando desciende del 100% anual, durante dos meses consecutivos).
La hiperinflación constituye un fenómeno más complejo, suele considerarse una crisis económica, ya que implica la destrucción del sistema monetario. Ocurre que las personas quieren desprenderse de moneda y acumulan stocks, es decir, compran bienes, no necesariamente porque vayan a consumirlos sino porque esperan que el precio del bien aumente en el futuro, y así evitar pérdidas por tenencia de liquidez. Esto trae aparejado graves consecuencias sociales y económicas.
Índices
En nuestro país existen diversos índices que sirven para estimar la inflación y la evolución del costo de vida. Hay que tener en cuenta que cuando se utiliza un índice, lo que realmente se está haciendo no es medir la inflación, si no aproximarla a través de la evolución del costo de una canasta de productos ponderada según algún criterio.
Los índices más conocidos son el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el cual se construye a partir de la ponderación de los productos de una canasta básica; e Índice de Precios al por Mayor (IPM), Índice de Costos de la Construcción (ICC). Existen algunos otros, la diferencia entre ellos radica en los productos considerados, su ponderación y en qué punto de la cadena productiva se los evalúa.
Teorías sobre la Inflación
Las diversas escuelas o tradiciones de economía han tratado de explicar este fenómeno que afecta y ha afectado a prácticamente todos los países del mundo, independientemente de su grado de desarrollo. Los contrastes radican en algunos puntos de base, pero existe cierto consenso. Entre las corrientes a destacar se encuentran la Teoría Monetarista, la Neokeynesiana, la del “Supply-side” y la Teoría Austríaca.
Las mismas contemplan cambios en la demanda agregada (demanda de todos los bienes y servicios), en la oferta agregada (oferta de bienes y servicios por parte de los productores) y en la oferta y demanda de dinero (esta última no debe confundirse con la demanda de riqueza, la cual es infinita, las personas demandan dinero para realizar transacciones, como reserva de valor ya que es el activo más líquido y por motivos de especulación, ya que se espera que el valor de la moneda cambie en relación al de otras).
La oferta monetaria, en la mayoría de los países, depende mucho de las políticas de su Banco Central. Este controla la base monetaria, los encajes bancarios que determinarán la creación secundaria de dinero y las tasas de interés para préstamos interbancarios.
La inflación de demanda, tipología en la cual hay consenso respecto a su desarrollo, plantea que el aumento de precios se debe a un aumento de la demanda agregada, a su vez generado por una expansión monetaria. Es decir la cantidad de dinero circulante aumenta, pero no lo hizo así su demanda, con lo que el consumo, inversión y gasto público aumentan.
Esta teoría supone que la oferta agregada no responde lo suficientemente rápido a este cambio de la demanda y el ajuste es mediante cambios en el nivel de precios. Pero la inflación no es uniforme, por lo tanto el precio de algunos productos aumentará más rápido que el de otros; esto depende de cómo sea la inyección de liquidez.
La Escuela Austríaca asigna como causa de la inflación el monopolio monetario por parte del Estado, mientras que los Monetaristas afirman que esto se debe a malas políticas monetarias. Dentro de los austríacos existe un debate entre los que defienden las reservas 100%, como Murray Rothbard y los que proponen las reservas fraccionarias, como Lawrence White y George Selgin. Los primeros alegan que la inflación es generada por cualquier tipo de emisión monetaria, ya sea primaria o secundaria, es decir que no sólo los Bancos Centrales son causantes de la misma.
Por otro lado encontramos la llamada inflación de costos, tipología en la que el aumento de precios se debe a que algún bien estructural como el petróleo tiene un aumento importante de precio debido a alguna causa de origen no sólo económico. Esto genera un aumento de precio del resto de los bienes cuando los productores tratan de mantener su tasa de beneficio. Aquí no existe un consenso respecto a si realmente existe o no este tipo de fenómeno, pero la realidad parece avalarlo.
Impacto en la Sociedad
La inflación tiene muchas consecuencias negativas, a pesar de que algunos autores defienden la existencia de inflación controlada y algunos gobiernos la utilizan para mantener el nivel de empleo, la estabilidad de precios es fundamental para el desarrollo de una economía.
En primer lugar el deterioro del valor de la moneda es perjudicial para aquellas personas que cobran un salario fijo, como los obreros y pensionados. A diferencia de otros con ingresos móviles, estos ven como se va reduciendo su ingreso real mes a mes, al comparar lo que podían adquirir con lo que pueden comprar tiempo después.
Otro de los efectos nocivos es la distorsión de precios relativos. Esto se debe a que cuando se realiza emisión de moneda, la misma ingresa en circulación en determinados puntos: proveedores del Estado, empleados de la administración pública. Los cuales gastarán ese dinero en aquellos bienes y servicios que consideren valiosos. Por lo tanto los precios no aumentarán en la misma proporción, ni tampoco simultáneamente.
Los precios son fundamentales en el desarrollo de una economía de mercado, ya que envían señales tanto a productores como consumidores. Una distorsión en lo mismos, provocará cambios en las decisiones de los agentes, se realizarán inversiones y transacciones que en otro momento hubieran sido considerados no rentables y la distribución del ingreso se verá afectada.
La inflación es perjudicial para aquellas personas acreedoras de montos fijos, ya que el valor real de la moneda decrece con el tiempo y su poder de compra disminuirá. Contrariamente aquellos deudores a tasa fija se verán beneficiados, ya que su pasivo real irá disminuyendo.
Como consecuencia de los puntos anteriores, surge lo que se suele denominar “inflación autoconstruida” (los seguidores de la teoría Neokeynesiana suelen considerarla un tipo de inflación, a mi entender es una consecuencia de la inflación prolongada). Este fenómeno consiste en trasladar el aumento de precios hacia delante en el tiempo, esto es así ya que las personas esperan que la inflación continúe como en períodos anteriores. Así se genera un espiral inflacionario, en el que se indexan contratos, se aumentan los sueldos y los precios por expectativas futuras.
Conclusión
De lo anteriormente expuesto se deduce que la inflación es perjudicial para la sociedad. Si bien al muy corto plazo puede traer algunas consecuencias positivas, como la creación de algunos empleos, en el largo plazo los efectos resultan nocivos, se genera ineficiencia en el mercado ya que sus señales fueron modificadas. Las personas reciben un menor ingreso real y por lo tanto son más pobres.
Paralelamente la distorsión de precios hará que los recursos se asignen de manera menos eficiente y por lo tanto la generación de capitales será menor, viéndose reducida la productividad.
Se suele llamar “impuesto inflacionario” a la situación en la que el Estado utiliza la emisión monetaria para financiarse, y son los ciudadanos los que pagan este exceso de gasto. Este modo de recaudar encubierto, suele financiar el déficit fiscal de muchos gobiernos.
A modo de reflexión personal la inflación es un fenómeno monetario que tiene origen en el gobierno por lo tanto es importante considerar opciones que pongan límites o que eliminen este monopolio.
Bibliografía
- “The Causes of Inflation”, Hans F. Sennholz. The Freeman Online.
- “How Inflation Breeds Recession”, Henry Hazlitt. The Freeman Online.
- “Política Económica: 4ª Conferencia, Inflación”, Ludwig von Mises. Seis conferencias dictadas en Buenos Aires en 1959.
- Wikipedia.org
- Elcato.org
- Material del curso dictado por el profesor Gustavo Lazzari, “Inflación, Distribución y Pobreza” organizado por Redacam.
- “Economía”, Samuelson, Nordhaus, Pérez Enrri. Mac Graw Hill.
Muy interesante, Tomás!
Gracias por enlazarme en la lista de blogs
Recientemente escribí sobre los costes de la inflación, puede que te interese: http://amartinoro.wordpress.com/2009/12/09/costes-sociologicos-y-economicos-de-la-inflacion-mas-alla-de-la-subida-de-precios/
Un saludo!
Por: amartinoro el 12 diciembre 2009
a las 22:23